Honor servir como presidente de CLAEP

Ha sido un gran honor servir como president de CLAEP, el consejo de acreditación para las escuelas en periodismo y comunicación en América Latina. Aquí es el texto de mi discurso final:

VIII ENCUENTRO DE PROGRAMAS ACREDITADOS POR CLAEP

Abril 15,16 y 17 de 2018

Quito, Campus Universidad de Los Hemisferios

Gracias a todos ustedes por asistir a este octavo encuentro de escuelas de periodismo y comunicación de América Latina, acreditadas por CLAEP.

Debo un agradecimiento especial a la Universidad de los Hemisferios en Quito, al Dr. Daniel López y a todo su equipo de trabajo, por su inestimable apoyo  y por abrir las puertas de su casa para sede de este encuentro. También quiero agradecer la colaboración de la escuela de Comunicación de la Universidad Técnica Particular de Loja.

Antes de nada, quiero mencionar lamentablemente el asesinato de tres personas en el área de la frontera con Ecuador y Colombia. Me refiero al periodista Javier Ortega, al fotógrafo Paúl Rivas y el conductor Efraín Segarra de El Comercio de Quito. Personalmente les envío mis más sinceras condolencias a mis colegas en El Comercio y especialmente a las familias y muchos queridos amigos de los tres.  La Sociedad Interamericana de Prensa, en reunión de medio año en Medellín, Colombia, ha hecho una condena muy fuerte. Hace muchos años, Ecuador ha sido un país sin violencia contra periodistas. Ojalá que este acto de violencia no sea un cambio para el futuro.

Mis colegas, nos encontramos en un momento de grandes cambios y retos en la educación en periodismo y comunicación. Nunca hubo más necesidad de considerar cuidadosamente cómo enseñamos y qué enseñamos a nuestros estudiantes. Estamos en un momento de transición en los medios de comunicación muy distinta de cualquier otra en nuestra historia.

El populismo en todo el mundo ha cambiado el panorama político. Veo el cambio en Europa, pero especialmente en Inglaterra y su transición con Brexit. Los retos políticos y los cambios grandes están ocurriendo en muchos países de América Latina, incluso aquí en Ecuador. Como ustedes saben, estamos pasando por un momento especialmente difícil en los Estados Unidos. Además de los retos económicos que han afectado a todos los medios de comunicación, tenemos amenazas políticas específicas, así como la nueva acusación de noticias falsas, o fake news. La credibilidad de nuestros medios de comunicación nunca habían estado en duda antes. Los periodistas y los medios de comunicación nunca habían estado en baja estima por la opinión pública. Pero esto cambió.

En esta reunión, vamos a escuchar presentaciones sobre nuevas tecnologías, cómo monetizar el contenido en el Internet, las fuerzas del autoritarismo que limitan la libertad de expresión y la libertad de prensa, los cambios provocados por las redes sociales en el gobierno y el público, y, tal vez lo más importante, escucharemos a nuestros estudiantes.

Escucharemos informes sobre investigaciones académicas realizadas por nuestras universidades acreditadas. Quiero enfatizar la importancia de nuestra investigación y cómo nuestra investigación debe ser una parte integral de la enseñanza. Si hay estudiantes, profesores, investigación y docencia, entonces tendremos las características adecuadas de una universidad.

Este será el último discurso que haga en un encuentro de CLAEP, como su presidente.

Ha sido uno de los más altos honores de mi vida profesional servir como su presidente. Como ustedes saben,  anteriormente fui editor del Houston Chronicle y también presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa en el 2000.

Recuerdo bien la formación de CLAEP y mi participación personal, que comenzó con una conferencia hemisférica de la SIP en Cantigny, Illinois en 1995. En 2003,  comencé la segunda parte de mi carrera profesional como profesor de periodismo en Southern Methodist University en Dallas, Texas. He trabajado más de 40 años en periodismo. Ha sido un honor y un privilegio trabajar todos los días de estos años en el periodismo.

Mañana, mi colega Aurellio Collado va a presentar un discurso de la clausura de este encuentro. Aurellio serå el proximo presidente de CLAEP. Aurellio ha trabajado hace muchos años en CLAEP. Yo observé Aurellio en muchas situaciones. Es un muy buen amigo, y les pido a ustedes para todo su apoyo en todos los proyectos que él está planeando. Él hablará mañana sobre el future de CLAEP.  Escuchen bien, por favor. Aurellio, te felicito, y te agradezo.

Los dejo con dos afirmaciones que creo con todo mi corazón.

1. Sin una prensa libre, la gente nunca será libre. La libertad de prensa está intrínsicamente ligada a la democracia, y la democracia nunca sobrevivirá a largo plazo sin una prensa libre.

2. Es común y popular criticar a nuestros jóvenes en todas partes del mundo. Hay dudas sobre su ambición de mejorar el mundo, escepticismo sobre su capacidad de aprender. Nuestros jóvenes son llamados perezosos e irresponsables. Mis colegas, no crean ni una palabra de esto. Si hay algo que es fake news en el mundo, es eso.

Aquí van las noticias reales para ustedes:  nuestros jóvenes, nuestros estudiantes, nuestros hijos y nuestros nietos, son más inteligentes y están mejor preparados para el mundo en el que vivirán. Enseñémosles bien y esperamos que vivamos lo suficiente para ver cómo estos jóvenes pueden cambiar el mundo.

Finalmente, gracias a ustedes por su apoyo y su participación durante estos años. Mi especial agradecimiento a Suzy Mitchell, quien como siempre, ha organizado esta reunión y que ha sido una gran amiga para mí. Desde mi corazón, Suzy, muchas gracias.

CLAEP va a crecer y será un gran éxito con el compromiso de la gente en este encuentro y otros que responderán al llamado de la excelencia en los próximos años.

Les deseo solo lo mejor. Godspeed to you all.

 

SMU Student Media Inc. to dissolve

The following column was published earlier today on www.smudailycampus.com.

Student and alumni reaction has been strong and emotional regarding the closing of Student Media Company Inc. at Southern Methodist University. Formed almost 90 years ago, the independent company publishes the SMU Campus Weekly (formerly The Daily Campus) student newspaper and the Rotunda yearbook. Declining ad revenue is forcing the change. The concerns have centered on loss of independence and the possibility that free speech by students will be lost and that censorship by the SMU administration could be a factor in future publications.

The print newspaper will cease to exist with its last edition next month. The online version of the paper, SMUDailyCampus.com, will continue under the supervision of the Division of Journalism. The future of the Rotunda is uncertain.

I am pleased by the reaction from students and alumni. It means that in our journalism classes, we have taught them the value of the First Amendment and the dangers of limiting press freedom. The historical lesson, from every part of the world, is that democracy suffers when freedom of expression is restricted.

I hope, too, that our students have learned the history of SMU, and some of the tradition of its Wesleyan founding. There is a seminal story frequently told by the late SMU Professor Emeritus Marshall Terry. It concerned an incident in the 1950s when Cold War tensions were running high and the fear of communism was palpable. Willis Tate was president of SMU, and unbeknownst to him, a student group had invited John Gates, an avowed Communist and former editor of the Daily Worker, to speak.  Tate only found out about the invitation by reading the SMU Daily Campus, and he was not pleased.

In his history of SMU titled From High on the Hilltop, Terry put it this way: “These were Joe McCarthy times and, in Dallas, John Birch times of ultraconservatism when SMU already seemed scary pinko to many.”  The “pinko” reference had been directed personally at President Tate by a columnist in The Dallas Morning News, and Tate had already been heavily criticized by the Ku Klux Klan for permitting the integration of SMU.  Once word circulated about Gates, civic groups were quick to criticize the event.  Even the SMU Mothers Club expressed opposition to the Gates appearance.

Tate withstood the firestorm. Gates spoke on campus. In recalling the incident years later, Tate said he believed it essential for a university to serve as a marketplace of ideas.  Tate is remembered for his firm commitment to academic freedom as well as free speech. Today the Willis M. Tate Distinguished Lecture Series is one of SMU’s signature events.

Just in the last year, questions have been raised about speakers, some conservative, on the SMU campus. Yet speeches have been made, and the discourse has been civil. SMUDailyCampus.com was first to report about the controversy to move an annual 9/11 display from in front of Dallas Hall. There was miscommunication involved, but it was a bad move and everyone knew it. President R. Gerald Turner apologized in a letter to the SMU community.

Economic realities have, sadly, affected virtually every news media organization in the United States. Student media operations at many universities have been forced to change. Every member of our journalism faculty at one point worked in professional news media. We are disheartened by the changes but committed to preserving freedom of the press in every facet of the classroom and newsroom.

I personally have spent the last 40 years working for press freedom issues in Latin America. While president of the Inter American Press Association in 2000, I led a press freedom forum in Bogotá, Colombia. The civil war and narcotrafficking at the time were taking the lives of dozens of journalists every year. I’ll never forget a question posed by a young newspaper reporter at the forum. “What kind of a choice is it,” he asked, “when you have to choose between a story you know is important and your life?”

The choices we are making on press freedom in the United States, and on every college campus, are fortunately not life threatening. But they are no less profound.